Por Jaime Estrada [email protected]
Foto Jorge Najera

Metro Noticias Las Vegas.- En la vida hay gente que de una u otra forma logran el reconocimiento público, o en su defecto se logran establecer como empresarios de éxito traspasando la tenue línea de lo ordinario a lo extraordinario, pero lastimosamente muchos no saben equilibrar su fama y se hacen arrogantes pensando que son la ultima coca cola en el desierto y cuando se les apaga la vela no todo mundo los recuerda como ídolos a seguir, al contrario a pesar de que ya no están en el mundo de los vivos, mucha veces se les recuerda como villanos o si les va bien, solo son indeseables.

Pero eso no es el caso del cutman/entrenador Rafael Garcia quien paso a mejor vida el pasado martes 14 de noviembre a los 88 años de edad a causa de la leucemia con la cual tenía tiempo batallando y recordemos un poco de su trayectoria profesional en el deporte de las chatas y orejas coliflor:

“Rafita” quien nació en Puebla participó en 5 combates de boxeo, pero su fama fue como entrenador de pugilistas del calibre del orgullo de Panamá, Roberto Duran, el nicaragüense Alexis Arguello, el boricua Edwin Rosario, el africano Azumah Nelson, el mexicano Guadalupe Pintor, también de Puerto Rico, Wilfredo Gómez, el venezolano Edwin Valero, los americanos Chad Dawson y James Toney, el colombiano Fulgencio Zúñiga, el compa Jessie Vargas que lo aprecio como su padrino, y muchísimos otros boxeadores de todas las categorías y diferentes países quienes siempre lo recordaran en la esquina con su famosa gorrita de banderitas de todos colores y todos sabores porque a este personaje nunca se le olvidó de donde venia y hasta el último aliento en su vida fue gente con la gente respaldado con una sonrisa a flor de labio.

A “Rafita” le puso el ojo su tocayo el doctor Rafael Armendáriz quien le construyó un museo de boxeo y lucha en el Paso Texas, al cual tituló “La Leyenda” Rafael Garcia y en los últimos años de su vida estuvo en la esquina de Floyd Mayweather Junior.

En Las Vegas trabajó primero de mesero y después de capitán en el hotel Frontier, pero todos los miércoles se las ingeniaba para pedir el día y asistir a las peleas de boxeo del Silver Slipper.

Siempre fue un hombre de principios que valoró la amistad como el oro y más de tres respaldan mis palabras, porque Rafita si fue fiel a toda causa, a mí en lo particular, siempre me apoyo en mis eventos de música que realice en Las Vegas.

Tuve el gusto de platicar con “Rafita” el pasado mes de agosto durante su inducción al Salón de la Fama del Boxeo en Nevada al cual fue acompañado por su gran amigo el luchador Blue Demon y ahora tiene un espacio muy especial en los corazones de miles de fanáticos en el mundo entero y de los que tuvimos el honor de gozar de su amistad, sin duda se le va a extrañar, que en paz descanse.