Jaime Estrada

Metro Noticias Las Vegas.- Como me encanta ser versátil en mis letras, hoy quiero compartirles algo muy complejo, que son las batallas sin tregua para llevar la fiesta en paz en mi casa, y con 29 años de casado muchos pensaran que porque ya se notan las canas ya paso lo peor de la tormenta, pero lastimosamente en mi caso personal apenas esta agarrado vuelo, o sea que despues de viejos viruela, ¿que no?

Quizá los sentimientos reprimidos en un rincón del subconsciente afloran sin tregua y hay que buscar de donde viene la pedrada para al menos tratar de esquivarla. Y que quede claro que no estoy jugando la parte de victima porque se ocupan dos para el baile del tango y si la relación va de mal en peor no se va a declarar a nadie vencedor. Yo no creo que exista la pareja perfecta porque literalmente todo matrimonia tiene sus diferencias y es parte del show, y conste que no estoy hablando de abuso físico, sicológico o verbal, ni de infidelidades actuales que esas si son palabras mayores, hablo de caprichitos, o sea niñerías y punto. Lo mío es una pelea de discusiones sin sentido, que incluye obsesión, control, ira, coraje, resentimientos, baja estima, retos y afrentas, o sea si digo sol es luna si digo verde es rojo y así sucesivamente un cuento de nunca acabar que de la nada se va convirtiendo en un infierno.

Yo he recurrido a muchos remedios, menos a hechiceros, ni adivinos porque si tengo temor a Dios, pero he ido con consejeros matrimoniales que dieron su veredicto de que tiene que se tiene que practicar un primer paso de reconocer de corazón de que hay un problema en la actitud, que si no se detecta y se aminora su efecto puede acarrear muchos dolores de cabeza.

También fuimos a terapia de sicólogos que son muy buenos para escuchar todo lo que no nos gusta de nuestra pareja y dan un 50% de que el matrimonio se enderece, tampoco funcionó el retiro espiritual ni las conferencias de superación personal.

He buscado la consejería de creyentes y pastores que si quisieran tener el don de mantener apaciguadas a sus ovejas pero algunas veces se les salen del jacal. Además no por el puesto que tienen están excepto de sufrir las mismas pasiones con sus parejas, una vez me dijo un líder que cuando estaba en pleno apogeo discutiendo con su mujer, tocaron a su puerta y le pidieron un consejo para no estar como perros y gatos, el pastor les dio la mejor medicina: lean la Biblia.

Si es desesperante convivir con personas que traen arrastrando los traumas del pasado, los complejos, los temores y hasta la ignorancia se apunta y desembocan con todo en contra de los que en verdad las quieren, pero están mal informados de que por eso se les tiene que soportar, porque a veces simplemente se pasan y eso no se vale ni en las mejores familias.

Ahora asisto a grupos de apoyo donde el enfoque principal es lidiar con las emociones por medio de literatura, experiencias ajenas y la voluntad de un ser superior que para mí es Dios, y en verdad creo que ahí está el detalle, porque me doy cuenta que no puedo hacer a nadie a mi modo, pero lo que sí puedo hacer son cambios en mi persona, moderar mi carácter, ser más tolerante ante la provocación, mas paciente con todos los que me rodean en mi pequeño mundo, porque no puedo obligar a mi conjugue a que siga mis ideales, pero si puedo darle sugerencias para vivir en armonía y que todas mis decisiones sean basadas en la fuerza del amor y no en el egoísmo, la soberbia y el falso orgullo que son la raíz de estas enfermedades del alma que no tienen cura pero si sosiego. Y todo el que busca ayuda la encuentra pero solo si la aceptas porque ya sabemos que a la fuerza ni los zapatos entran. Continuará.