Por Jaime Estrada [email protected]

Metro Noticias Las Vegas.- Estoy en un verdadero dilema sobre que brecha tomar a consecuencia de mis emociones y tengo que actuar fríamente, a conciencia, con astucia y tomar la decisión correcta para bien de todos los involucrados en este drama del circulo de mi pequeño mundo, pero no me estoy ahogando en un vaso de agua, porque dándole la importancia que se merece al asunto, estoy leyendo temas al respecto y asistiendo a grupos de apoyo, donde a base de las sugerencias se aprende con el reflejo del espejo de experiencias ajenas.

Al parecer todo el problema es el ego de las personas (puente) que aun no logran domar esta emoción negativa que nos ciega ante la realidad de las cosas, porque están (estamos dijo el otro) enfermos del YO-YO. Y si, porque por muy increíble que suene, le estamos dando más espacio al egoísmo que usurpa el significado del amor, el cual es lo más importante que se debe practicar en un hogar, pero se hace a un lado y se recurre a los insultos, maltratos y recordadas del 10 de mayo, y no importan los años que se lleven juntos, esta enfermedad de la neurosis, codependencia, bipolaridad, inseguridad, baja estima o como se llama sin lugar a dudas a todos nos trae de un ala y nos afecta por igual, y eso se llama a secas un fracaso sin vuelta atrás.

Querer hacer las cosas como nos gusta, a nuestra ley, es parte de ese mal que se llama ego, y si no se le detecta y se le ataca con saña practicando un primer paso, que es reconocer que tenemos un grave problema invisible y hay que bajar la guardia para sacarlo desde la raíz para quitarle el efecto y poder salir de la confusión, pero sin hipocresías sin necesidad de auto- engañarse fingiendo felicidad, bueno, pero si se ocupa un inventario moral para ver si en realidad se quiere estar con la persona amada y viceversa, sino no hay progreso, y sólo le vamos hace al monje loco, porque se ocupan dos para bailar el tango, y si no se aplica con el orgullo bien identificado como cabecilla de caos, ni los retiros espirituales, no la consejería, ni los siquiatras, ni nadie podre salvar la relación al borde del precipicio. Cuando se da ese primer paso, hay que empezarse a conocer uno mismo, aceptarse, a perdonarse y después a perdonar a los demás, sin ánimo de sentirse ni más ni menos que la pareja, hablar en vez de gritar, escuchar en vez de interrumpir y si esta delachi, porque muchas veces los resentimientos represivos de la infancia florecen en todo su esplendor, y aguas todos, porque se dice hasta de lo que uno se va a morir, es más, es tanta la intolerancia que muchas veces les contamos pestes del conjugue a todo mundo, y todavía peor, a nuestros propios hijos los martirizamos al hablar más del padre o en su defecto de su bendita madre.

En los grupos de apoyo tiene uno que despojarse de las mascaras de esta enfermedad de la mente y de las emociones que son, la ansiedad, la ira, el temor, la preocupación, los celos, los resentimientos y la conmiseración, la neta del planeta, no hay que ponerse a la defensiva, ni hacer suposiciones de consuelo a conveniencia, hay que entrarle al toro por los cuernos para poner en práctica la oración de la serenidad en su forma completa, cada amanecer y a la hora de dormir:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amen.”

Entonces nos quedamos en toque de queda con el Si Se Puede lograr la recuperación para enfrentar todos esos monstruos como la vanidad, el orgullo y otros sentimientos tóxicos que están al acechó para destruir sin misericordia la familia, y claro seguir los otros 11 pasos y las 12 tradiciones para buscar tranquilidad y no andar haciendo olas por neuróticos.